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Si solo vas a cambiar una cosa en el cuidado de tus plantas este invierno, que sea esta: cómo las riegas.

El frío casi nunca mata una planta de interior. El exceso de agua, sí. Y el invierno es justo la temporada en que regamos de más sin darnos cuenta.

Por qué el riego de verano mata en invierno

En invierno la planta consume menos agua —está descansando— y la tierra se seca mucho más lento, porque hay menos luz y menos calor para evaporar la humedad.

Si sigues regando con la misma frecuencia que en verano, la tierra queda mojada durante días. Las raíces, rodeadas de agua y sin oxígeno, empiezan a pudrirse. Para cuando lo notas en las hojas, el daño ya está abajo, en la raíz.

La regla número uno del riego en invierno es simple: olvídate del calendario.

Riega cuando la planta lo pide, no cada cierto tiempo

En vez de regar “los domingos” o “una vez por semana”, aprende a leer la tierra. Tienes tres señales gratis:

  • El dedo: mete el dedo dos o tres centímetros en la tierra. ¿Sigue húmeda? No riegues. ¿Está seca? Recién ahí.
  • El peso de la maceta: levántala. Una maceta con tierra seca pesa notablemente menos que una recién regada. Con el tiempo lo reconoces al instante.
  • El color de la tierra: la tierra húmeda es más oscura; al secarse se aclara.

En invierno no riegas cada cierto tiempo. Riegas cuando la planta lo pide.

Exceso o falta de agua: cómo no confundirlos

Aquí está la trampa: el exceso y la falta de riego se ven casi igual —hojas caídas y tristes— y el principiante, al ver hojas caídas, riega más… empeorando el problema si lo que sobraba era agua.

Antes de diagnosticar, toca la tierra:

  • Exceso de agua: tierra mojada, hojas blandas y oscuras, a veces olor a húmedo. Solución: dejar secar, no regar.
  • Falta de agua: tierra seca y despegada de la maceta, hojas más bien crujientes. Solución: regar.

La tierra te dice la verdad. Las hojas, no siempre.

Hongos: el efecto secundario del exceso de riego

La humedad estancada del invierno no solo pudre raíces: también es el ambiente ideal para los hongos. Si ves moho en la superficie de la tierra o un olor a húmedo persistente, casi siempre es señal de que estás regando de más.

En resumen

  • Riega menos seguido que en verano.
  • Revisa la tierra con el dedo antes de cada riego.
  • Ante la duda, no riegues: es más fácil recuperar una planta con sed que una con la raíz podrida.

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